Visitando el Castillo de Chambord

Chambord es un majestuoso castillo situado en la Valle del Loira, en Francia. Es el más grande de toda la región del Loira y forma parte del conjunto de castillos de esa misma que fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. Es de estilo renacentista francés y destaca por sus bastas dimensiones. Tiene 440 habitaciones, 365 chimeneas y 84 escaleras, aunque su función era ejercer de pabellón de caza del rey francés Francisco I. A pesar de la belleza del castillo, nunca trasladó su residencia a él y siguió viviendo entre los castillos de Blois y Amboise, también situados en la Valle del Loira.

Durante su reinado, Leonardo Da Vinci estuvo como invitado en el castillo y se cree que pudo tener algo que ver con su diseño. A pesar de que el diseñador original fue Domenico da Cortona, muchos más ocupararon su lugar durante los 20 años de construcción del castillo.

Aunque su primer poseedor fue Francisco I, el castillo también pasó por las manos de otros hombres de gran importancia como el Conde de Chambord o el mismísimo Rey Luis XIV. En la actualidad, es propiedad del Gobierno Francés.

¿Cuándo fuimos? Durante nuestro viaje a Francia el verano pasado (2014). El castillo está abierto de forma regular en estos periodos:

  • Del 2 de enero al 31 de marzo y del 1 de octubre al 31 de diciembre des de las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde.
  • Del 1 de abril al 30 de septiembre des de las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

Fuera de estos períodos el castillo está cerrado todos los días (excepto: el 01/01, el primer martes de febrero y el 25/12). La entrada se permite hasta media hora antes del cierre.

¿Cuánto nos costó? Nos salió gratis, igual que a todos los ciudadanos de la Unión Europea menores de 26 años. En caso de no ser de la UE o tener más de 26 años, el precio normal es de 11€/persona y para grupos (+20 personas) el precio es de 8€/persona.

¿Cómo fuimos? Nosotros nos quedábamos en casa de nuestro host de Couchsurfing, Víctor, en la ciudad de Blois y él mismo nos prestó unas bicicletas para poder ir hasta Chambord. Existe un sendero, cerca del río, que va indicando el camino y siguiéndolo se tarda un poco más de 1 hora en llegar. Nosotros nos desviamos un poco del camino y tardamos un poco más, pero a cambio pudimos ver distintos pueblos por el camino. Además, también podéis:

  • Llegar en coche y dejarlo aparcado en uno de los párkings de pago del castillo (unos 4€).
  • En tren, llegando a las estaciones de: Blois Chambord o Mer.
  • Del 30 de marzo al 2 de septiembre, hay una línea de autobús público hasta los castillos de Blois, Chambord, Cheverny y Beauregard.

¿Qué nos pareció? A nosotros nos encantó. Es un castillo majestuoso, no sólo por su belleza, sino también por sus dimensiones, que lo hacen increíblemente imponente, y por su simetría. Cuando lo ves por primera vez, te da la sensación de ya lo conoces porque se parece mucho a los castillos de las películas. Sus elementos exteriores, lo hacen aún más idílico. El castillo está rodeado de un bosque de mucho kilómetros cuadrados, unos jardines impresionantes y un pequeño canal que rodea gran parte del castillo y comunica con el río. Además, cuenta con un cercado con unos burritos muy amigables y simpáticos.

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El castillo en sí es un 10, el más parecido a aquello que nos hacen imaginar los cuentos cuando somos pequeños. La entrada más espectacular es, sin duda, la de las bicicletas. A diferencia de la entrada en coche, cuando vas por el paso de bicis, atraviesas un pequeño camino abierto en el bosque y entre los árboles cuando, de repente, aparece el castillo de la nada para dejarte sin palabras. La sensación es de encontrarte en una película y ser el protagonista que por fin llega a su destino. Simplemente, ¡nos encantó!

Si su belleza exterior te deja boquiabierto, las características interiores no están a la altura de otros castillos del Valle del Loira. El castillo, por dentro, está dividido siguiendo el mismo concepto de simetría del exterior y a diferencia de otros castillos, como Chenonceaux, no se mantienen todas las estancias tal y como serían en el pasado. Muchas de ellas están vacías y muy pocas tienen una decoración que trate de emular su historia.

Los únicos contras que le encontramos son la falta de sitios donde dejar las bicis, la zona de chiringuitos y la falta de decoración, pero aún así recomendamos al 100% la visita al castillo. Por fuera es espectacular y, siendo gratis, el interior también merece la pena verlo.

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2 comentarios en “Visitando el Castillo de Chambord

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